El secuestro eterno de Christian Schaerer

La captura en Portugal de los famosos secuestradores argentinos Rodolfo José Lohrmann y José Horacio Maidana reavivó las esperanzas de la familia.

La captura en Portugal de los famosos secuestradores argentinos Rodolfo José Lohrmann y José Horacio Maidana reavivó las esperanzas de la familia de Christian Schaerer, quien continúa desaparecido desde hace más de 13 años. Su padre, Juan Pedro Schaerer, quien vive en Asunción, relató los detalles del plagio eterno del joven correntino, ocurrido en 2003.

Christian Eduardo Schaerer Gómez, a sus 21 años, se perfilaba como uno de los mejores estudiantes de Derecho en su ciudad natal, Corrientes, en Argentina, y su futuro parecía iba a ser más que próspero.

Sin embargo, todos sus sueños y los de su familia fueron truncados aquella noche del 21 de setiembre de 2003, cuando fue secuestrado al llegar a su casa.

Su padre, el empresario también argentino Juan Pedro Schaerer, fue el primer objetivo de la banda que se llevó a su hijo, en junio de 2003, cuando pudo escapar herido de un grupo tipo comando que lo atacó cerca de su residencia del condominio Colinas del Yacht de Lambaré.

Como no pudieron secuestrar al empresario, fueron por su hijo, quien vivía con su madre en Corrientes, a 350 kilómetros de Asunción.

Solo 15 minutos después del secuestro de Christian, aproximadamente a las 23:30, Juan Pedro Schaerer recibió una llamada en su celular, en Paraguay.

“Nosotros fuimos los que quisimos llevarte y ahora le tenemos a tu hijo. Prepará tu plata”, le dijo un hombre con el cual negociaría los 54 días siguientes, hasta el día del pago del rescate, y que posteriormente se supo era José Horacio Maidana, ahora detenido en Portugal, junto con el otro líder de aquel plagio, Rodolfo José Lohrmann.

“Al día siguiente, me hicieron retirar un celular que habían dejado frente al estadio del club Olimpia y desde entonces me llamaban solo en ese teléfono”, relató Schaerer.

La emboscada

Según confirmó el empresario, quien acompañó personalmente la investigación de los policías de Antisecuestro, su hijo fue interceptado en Corrientes, cuando llegaba a su casa en un coche Mercedes-Benz, por otro vehículo del cual descendieron tres hombres, quienes fueron Gonzalo Adrián Acosta, alias “El Paragüita”; Claudio Sebastián Cornelli Belén, alias “Jaimito”, y el propio José Rodolfo Lohrmann, alias “El Ruso”.

Los dos primeros están condenados en Argentina y el último fue capturado en Portugal el 16 de noviembre del año pasado por un asalto callejero, pero su identidad real fue confirmada recién el viernes último.

En tanto que otro vehículo de apoyo de los secuestradores estuvo tripulado por José Horacio Maidana, alias “Potrillo” (capturado en Portugal con Lohrmann), y por el abogado Ángel Barbieri (preso en Argentina).

La prueba de vida

Juan Pedro Schaerer contó que cinco cuadras después de llevarse a su hijo, los criminales cambiaron de vehículo y lo llevaron hasta la localidad de Saladas, a 100 kilómetros de Corrientes.

En las horas siguientes, la familia pidió una prueba de vida, que consistió en cinco preguntas que solamente Christian iba a poder responder y que, de hecho, las respuestas correctas fueron recibidas por sus padres.

Desde ese instante, se reanudaron las negociaciones. “Ellos nunca pusieron un monto específico. Solamente nos preguntaban cuánto teníamos y nos decían que todavía era poco. Íbamos juntando de a poco 50.000, 60.000 o 70.000 dólares. La mitad de la ciudad de Corrientes puso la plata para pagar el rescate, entre los compañeros de Christian, la familia, amigos. Él era un tipo muy querido”, rememoró Juan Pedro Schaerer.

Los contactos siempre se hacían entre el padre del secuestrado y el ahora detenido José Horacio Maidana, con quien luego de varias semanas de negociaciones finalmente se acordó el pago del rescate. “Yo tenía un monto conmigo en Paraguay y la mamá de mi hijo, Pompeya Gómez, tenía otra cantidad que ella pudo reunir en Corrientes. Nosotros pagamos 277.400 dólares de rescate por mi hijo, que fue todo lo que pudimos conseguir con la ayuda de todos los amigos”, precisó Schaerer.

Antes de hacer el pago, los secuestradores “me hicieron retirar otro teléfono que me dejaron en una estación de servicios de la avenida Cacique Lambaré, que debía dárselo a la mamá de Christian, para que ella les pagara”, puntualizó.

Fuente: ABC Color Paraguay.