El Papa cerró la Puerta Santa en San Pedro y pidió “ir más allá del mal y las divergencias”

Fue en la clausura del año jubilar de la misericordia.

El Papa Francisco cerró hoy la Puerta Santa de la basílica de San Pedro y presidió después una misa campal ante una multitud que llenaba la plaza vaticana. Ambas ceremonias clausuraron el Año Santo de la Misericordia, iniciado por decisión de Jorge Bergoglio el 8 de diciembre del año pasado. A la misa asistieron los nuevos cardenalesque el obispo de Roma creó ayer, 13 de los cuales son electores en el próximo Cónclave que elegirá a su sucesor.

“Pidamos la gracia de no cerrar nunca la puerta de la reconciliación y del perdón, sino de saber ir más allá del mal y de las divergencias, abriendo cualquier posible vía de esperanza”, dijo el pontífice en su homilía.

Un minuto antes de las diez de una mañana soleada y sin frío (cuatro horas menos en la Argentina), Francisco llegó en procesión hasta la puerta Santa y tiró de los batientes de bronce que cerraron la puerta, la última en el mundo pues la mayoría de las 12 mil abiertas en las iglesias y otros lugares de culto en los cinco continentes con motivo del Año Santo de la Misericordia, ya habían sido clausuradas la semana pasada.

Bergoglio oró unos minutos frente a la Puerta y después salió por el ingreso principal de la basílica hacia el sagrario de la plaza San Pedro, donde se encendieron las ovaciones de la multitud.

El Papa, tras el cierre de la Puerta Santa

El Papa, tras el cierre de la Puerta Santa

Entre los nuevos cardenales presentes estaban tres latinoamericanos: el brasileño Sergio de Rocha, el venezolano Baltazar Enrique Porras Cardozo y el mexicano Carlos Aguiar Retes.

Los 13 purpurados que ayer recibieron el birrete color púrpura y el anillo, símbolos de la dignidad cardenalicia, están casi todos alineados con la orientación pastoral de reformas de la Iglesia que lleva adelante el pontífice argentino. En tres consistorios que presidió en sus más de tres años de pontificado, Francisco ha creado 44 cardenales electores, menores de 80 años, que en la Capilla Sixtina elegirán algún día a su sucesor.

Una vasta conspiración ultraconservadora, liderada por el cardenal norteamericano Raymond Burke, entusiasta partidario del nuevo presidente Donald Trump, está agrediendo seriamente a Bergoglio para aislarlo y detener su empuje en favor de los cambios en la Iglesia. “Si Francisco llama a otros dos consistorios, la mayoría de los 120 cardenales del Cónclave responderá a su inspiración y para los tradicionalistas la derrota será segura”, dijo una fuente interna vaticana a Clarín.

De allí la urgencia de los ultraconservadores para detener a un Papa que consideran “confuso y en grave error de herejía”, sobre todo por la autorización que ha facilitado, con una decisión del último Sínodo de la Familia de octubre de 2015, para que los obispos puedan autonomamente levantar la prohibición de algunos sacramentos a los católicos divorciados vueltos a casar.

En la ceremonia de creación de 17 nuevos cardenales (cuatro de ellos con más de 80 años de edad, que están excluídos de los Cónclaves), Jorge Bergoglio respondió indirectamente a los conspiradores (presentes también entre los cardenales esta mañana, en la misa en San Pedro), afirmando que la Iglesia padece “el virus de la polarización y la enemistad”.

Los ultraconservadores acusan al Papa de violar la tradición y centrarse más en la justicia social y la paz en el mundo, que en la defensa de los valores y dogmas fundamentales de la Iglesia.

El Papa argentino resaltó en esa ocasión que las diferencias y las diversidades entre los 228 miembros del Sacro Colegio de Cardenales (121 son electores y 107 no electores) “no los convierte en enemigos” y que, por el contrario “es una de las mayores riquezas”.

Alrededor de veinte millones de peregrinos han venido a Roma con motivo del Año Santo de la Misericordia.

En su homilía durante la misa de hoy, Jorge Bergoglio dijo: “Como Dios cree en nosotros infinitamente, más allá de nuestros méritos, también nosotros estamos llamados a infundir esperanza y a dar oportunidad a los demás”.

Francisco, durante la homilía de hoy.

Francisco, durante la homilía de hoy.

Agregó que “aunque se cierra la Puerta Santa, permanece siempre abierta de par en par para nosotros la verdadera puerta de la misericordia que es el corazón de Cristo. Del costado traspasado del Resucitado brota hasta el fin de los tiempos la misericordia, la consolación y la esperanza”.