El Gobierno apura las obras en el Salado por las inundaciones

Hay u$s 500 millones en ejecución entre Roque Pérez y Bragado. La provincia licita una nueva obra hasta Roque Pérez. Se estima que el 55% del campo bonaerense está con problemas.

El Gobierno argentino reforzó los tiempos del plan de nacional del agua, que ya tiene contratos firmados en el caso del río Salado, pero que su ejecución se viene demorando ante las inclemencias climáticas: tras las lluvias del fin de semana que superaron los 100 milímetros se especula hay perjuicios en el 55% de las hectáreas productivas bonaerenses.
El subsecretario de Recursos Hídricos, Pablo Bereciartúa, informó que están en marcha obras por 500 millones de dólares para la Cuenca del Salado (en la provincia de Buenos Aires), en las que figuran 3 contratos ya firmados (por $ 1700 millones) pero que su inicio se demoró justamente porque por el exceso de agua no pueden ingresar las máquinas.
El funcionario aseguró al diario El Cronista que se están ejecutando “más de 100 obras contra inundaciones en todo el país, sin importar el color político” de los gobiernos provinciales.
Mientras -dijo- se continúa con el programa de licitaciones para una obra considerada vital, porque atraviesa casi todo el territorio bonaerense y tiene interconexión con La Pampa, Córdoba, San Luis y Santa Fe.
Bereciartúa indicó que esta semana, se estará publicado por parte de Nación otros u$s 300 millones para otras cinco obras a altura de Bragado, que representan otros 70 kilómetros de canalización de la cuenca.
Por su parte, el gobierno bonaerense publicó este martes en el Boletín Oficial provincial la convocatoria a licitación para otro tramo del Salado, hasta Roque Pérez, por u$s 300 millones, con financiamiento del Banco Mundial.
También desde Recursos Hídricos estiman que antes de fin de mes esté listo un nuevo llamado para el resto de la etapa 4 del Salado, entre Roque Pérez y Bragado, por otros u$s 500 millones.
La diferencia sustancial con los procesos hasta ahora en marcha es que sería un solo llamado y con modalidad de contratación con financiamiento diferido, una novedad para el sistema argentino, indicó Bereciartúa. Hasta ahora, las obras que “son a 50 años, se pagan en efectivo” con fondos del Tesoro o de entidades internacionales como el Banco Mundial o el BID, y para el funcionario llegó el momento “de ir hacia lo que se hace en el mundo”.
La financiación diferida permite el pago de parte de la obra en hasta cinco años, por ejemplo, lo que mejora las posibilidades del Estado de realizar más obras en simultáneo sin descuidar la meta de achicar el déficit fiscal.