Disparos, pánico, muertos y heridos en un aeropuerto cerca de Miami

Un individuo, aparentemente con problemas mentales, abrió fuego en el aeropuerto de Fort Lauderdale. Mató a cinco personas e hirió a ocho y se entregó. Habría estado en Irak.

El hombre retiró su valija de la cinta de reclamo de equipajes del aeropuerto de Fort Lauderdale, al norte de Miami. Según testigos del caso, fue al baño, sacó un arma que llevaba en su maleta y volvió al lugar donde estaba el resto de los pasajeros. Allí comenzó la masacre: en pocos segundos comenzó a disparar a mansalva contra el que se le cruzaba y mató a 5 personas e hirió a otras 8.
Varios videos mostraron a la gente aterrorizada, que intentaba refugiarse entre las valijas y escapaba hacia la calle mientras el hombre disparaba. Muchos de ellos se echaron cuerpo a tierra detrás de los autos o salieron corriendo por la pista. En un momento se detuvo, bajó el arma y la policía lo arrestó ileso. Está siendo interrogado por varias fuerzas, incluido el FBI, por posibles vinculos con terrorismo pero todo apunta a que es un desequilibrado mental.
Según informó el senador por Florida Bill Nelson, el agresor fue identificado como Estaban Santiago, de 26 años, y tendría un documento militar. Es de origen puertorriqueño aunque nación en New Jersey y vive en Anchorage, Alaska, donde tiene una novia y un hijo. Fue iembro de la Guradia nacional en Alaska y habria estasdo en Irak, pero no hay detalles. Había abordado un vuelo en Alaska, con escala en Minneapolis, para luego arribar poco antes de la una de la tarde a Fort Lauderdale, en Florida, un aeropuerto internacional que tiene gran tráfico (entre 80.000 y 100.000 pasajeros diarios), pero que no recibe vuelos desde o hacia la Argentina.
Según fuentes de la investigación, el hombre había despachado el arma en su propia valija, por lo que sería de uso legal y reglamentario.
En Estados Unidos, un país donde hay casi tantas armas como habitantes (300 millones), es habitual que sean trasladadas en el equipaje, con la correspondiente autorización, descargada y en una caja hermética. Expertos indicaban que en los vuelos de y hacia Alaska es aún más frecuente este procedimiento porque ese estado ubicado bien al norte es tierra de cazadores.
La escena de la tragedia sucedió en la terminal 2, donde llegan los vuelos de Delta y Air Canada a este aeropuerto, uno de los más transitados del país, que está ubicado cerca del mar, a 44 kilómetros de Miami y en una de las ciudades con mayor poder adquisitivo de los Estados Unidos. Muchos estadounidenses y canadienses llegan allí a esta altura del año para escapar del duro invierno del norte.
Este aeropuerto, como muchos otros en Estados Unidos, tiene la zona de reclamo de equipajes fuera del área de seguridad: de tal modo que cualquiera puede ingresar desde el exterior y tener acceso a cualquier valija sin pasar por ningún chequeo.
Pero el atacante había llegado en avión. “Las personas comenzaron a gritar y tratar de salir por cualquier puerta o a esconderse debajo de los asientos”, dijo el testigo Mark Lea a la cadena MSNBC. “El simplemetne siguió acercándose, disparándole a las personas al azar, sin motivo ni razón”, agregó. No se indicó el tipo de arma que uso el asesino.
Luego de que el hombre fuera arrestado, corrió el rumor de que había otro tirador en la terminal, pero la versión era producto de la tensión reinante. Finalemente las autoridades desmintieron ese dato y confirmaron que el hombre actuó solo.
El senador Nelson, quien reveló la supuesta identidad del atacante, dijo que por ahora desconocían el motivo de su acción.. “Podría tratarse de problemas mentales, o podría tratarse de alguin con un motivo más siniestro del que nos deamos proocupar a diario, el terrorismo. Pero no podemos concluir eso”. Aclaró, además que aún no podrían especificar si la identificación militar que portaba era suya. El comisionado del condado de Broward, Chip LaMarca, dijo a la agencia AP que el atacante, “después de recoger su valija, fue al baño y comenzó a disparar. No sabemos porqué”.
Al caer la noche trascendió que el individuo se había presntado el año pasado a una oficina del FBI en Anchorage a reportar un incidente. Durante la presentación expresó algunos pensamientos incoherentes, según fuentes de la investigación. Creía que lo perseguían agentes federales que trataban de controlarlo. O que el ISIS le pedia que hiciera algun atentado. El FBI contactó a las autoridades locales para que le hicieran un chequeo de su salud mental, pero no se sabe si eso realmente sucedió. Lo cierto es que este joven de 26 años, ex integrante de la Guardia de Seguridad en Alaska estaba recibiendo atención psicológica.
El aeropuerto permaneció cerrado por varias horas. El presidente Barack Obama fue informado de lo ocurrido inmediatamente por su asesora de seguridad nacional y lucha antiterrorista, Lisa Mónaco. El presidente electo, Donald Trump tuiteó que seguía de cerca la “terrible situación en Florida” y habló con el gobernador del estado, Rick Scott. El futuro vicepresidente, Mike Pence, a su vez, hizo breves declaraciones a los peridistas en Nueva York y lamentó “la desoladora pérdida de vidas” en Fort Lauderdale y dijo que el hecho se registra en una época “muy desafiante”. Pero nadie quiso avanzar más allá de esa líneas precisamente porque no hay claridad sobre quien es el atacante y sus motivos.