Dengue: más mosquitos y más resistentes

Un estudio realizado en los últimos 16 años mostró que el Aedes aegypti expandió su circulación y que se estaría adaptando a climas más fríos.

La presencia del mosquito Aedes aegypti, transmisor del virus que provoca dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla se ha expandió en los últimos 16 años en la Ciudad y localidades cercanas, indicó un estudio que, además, advierte que el insecto podría estar adaptándose a climas más fríos.

“Estudiamos doscientos sitios que abarcan toda la ciudad de Buenos Aires durante dieciséis años, entre 1998 y 2014, y encontramos que, a lo largo de ese período, hay más abundancia del mosquito y, también, que cada año el número de lugares en donde se detecta su presencia es mayor”, aseguró Sylvia Fischer, investigadora del Conicet e integrante del Grupo de Estudio de Mosquitos (GEM) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires al sitio nexciencia.exactas.uba.ar.

 

En el trabajo científico, que acaba de publicarse en el Bulletin of Entomological Research, se comprobó “que el mosquito estuvo al menos una vez en todos los lugares estudiados, lo que significa que ya colonizó toda la ciudad”.

Hace 16 años, la alta abundancia del mosquito empezaba a registrarse recién a fines de enero o principios de febrero. Eso cambió. Los investigadores detectan ahora abundancias altas desde mediados de diciembre. “Es decir, se amplió en más de un mes la ventana de tiempo en la que hay riesgo epidemiológico. Si no hacemos nada, esto empeorará”, alertó Fischer.

Para que el insecto transmita el virus, tiene que picar primero a una persona enferma y luego a una sana. El movimiento turístico que se da épocas de verano crea buenas condiciones para la propagación.

 

El trabajo de investigación, en el que también participaron María Sol De Majo, Laura Quiroga, Melina Paez y Nicolás Schweigmann, reunió los datos de todos los estudios anuales de la problemática desde 1998.

Se analizaron las “ovitrampas”, dispositivos distribuidos por toda la Ciudad que detectan el número de huevos depositados por las hembras del mosquito.

Fischer planteó dos hipótesis no excluyentes entre sí que explicarían el aumento de la influencia del mosquito en Buenos Aires. Por un lado, explicó que en la actualidad se podría estar en “la etapa de plena expansión”, ya que el estudio arranca cuando el mosquito estaba casi recién llegado a la ciudad.

 

“Otra explicación posible es que el Aedes aegypti esté empezando a adaptarse para poder completar su ciclo de desarrollo a temperaturas más bajas, es decir, estaría pudiendo sobrevivir en condiciones que en otras partes del mundo no lo está haciendo. Eso lo estamos viendo a partir de una línea de investigación que iniciamos hace poco”, sostuvo la investigadora y agregó que se incluso se encontraron estos mosquitos en zonas de “San Bernardo, Villa Gesell y Dolores, lugares cuya temperatura media anual está varios grados por debajo de la de Buenos Aires”.