Contienda Electoral, perspectiva “Cristinista”

“No está muerto quien pelea” y en política aún más.

A muchos sorprende el giro Cristinista, hablan de “mendigar votos”, de “aislamiento”, de “debilidad”. Se trata de una ex mandataria polémica y acusada de causas de corrupción y ahora hasta se sospecha “traición a la Patria” que tiene potencialidades ciertas de acceder al Senado.

Cristina tiene un espacio reducido, si, convoca a los sectores a apoyarla después de jactarse de no haberlos necesitado. Intenta una entrevista con “condiciones”, posteriormente a haber hecho presunciones de tampoco haber necesitado de la prensa. Sin embargo, su estrategia no debería parecernos desconocida ni mucho menos ilógica a esta altura.  

Cristina tiene habilidad para manejarse en los medios de cara a sus electores. Para “bajar el mensaje”, para actuar según el contexto, para escenificar oportuna y debidamente sus apariciones. Pero no tiene los votos que necesita para plantarse como “la oposición”. Debe ser muy duro, luego de la posición casi omnipotente del “vamos por todo” caer al “les ofrecemos nuestra boleta para ser la oposición”.

En otras épocas, cuando se dio el conflicto con el campo y posteriormente en enfrentamiento con el Grupo Clarín, contaba con el poder ejecutivo. Hoy, lejos de un cargo y más alejada aun de una liga de gobernadores, el escenario le es adverso. Y como en otras épocas ha recurrido a lo que sabe hacer: política.

Más aun, posicionarse en terreno que le es conocido, quien no recuerda cuando en las dos campañas para acceder al Ejecutivo, sobre todo en la segunda, Cristina hablaba de convocatoria a diálogo, amplio, pluralista. De hecho implementaron el concepto de transversalidad para denominar la posición política del propio kirchnerismo dentro del espectro político general.   

No todo es discurso, aunque mucho de él juega en el ámbito comunicacional a modo de impacto. La polarización parece no mostrar el resultado rotundo que esperaban los aun kirchneristas. Y la oposición solo lleva como denominación a un grupo disperso y poco afecto a acercarse. Dando a Cambiemos la oportunidad de soñar con la renovación de mandato.

Ya no pasa sólo por los fueros, es algo personal el “volveremos”. La cuestión está en que el camino parece más suntuoso que real. Aun así, aunque solo sea como posibilidad, la sola idea es alentadora para quienes desean creer en ella. Sostiene una convicción que tampoco puede ser juzgada desde lo moral o ético. Es parte de una creencia.

La convocatoria hecha por Cristina Fernández es pura estrategia política, por supuesto con la intención de sumar votos, dado que los números no le están siendo favorables. Genera, como siempre, esperanzas al sector que la añora y acompaña pero también fuerte resistencia por parte de quienes quieren despegarse de ella. Algunos piensan que lo importante es “generar”, “lo importante es que hablen”.

La ex mandataria, candidata a Senadora sigue estando en escena, su centralidad mediática y política no puede ser subvalorada. Quizás si reducida a un espacio que poco tiene de catapulta para más allá del Congreso pero aun con todo lo bueno y lo malo, presente. Aunque Massa y Randazzo así no lo quisieran y para beneficio de Cambiemos.