Consejos para evitar accidentes con niños en el agua

Los accidentes domésticos constituyen una de las principales causa de muerte entre los niños. Y entre los potenciales peligros que se encuentran en el hogar, el agua es una de importancia, sobre todo para los chicos más pequeños, tal como sucedió en Córdoba en los últimos dos días, con tres casos de bebés ahogados.

Lamentablemente, no son casos aislados. Según las Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud, en 2015 murieron 400 personas por ahogamiento y sumersión accidentales. De ese total, 90 fueron menores de entre 1 y 4 años.

La Sociedad Argentina de Pediatría viene desde hace ya muchos años trabajando en la prevención de accidentes domésticos. En su Manual de Prevención de Accidentes, que fue publicado por primera vez en 2001 y luego actualizado en 2005, hace un recorrido por los diferentes riesgos a los que se exponen los niños y que les pueden producir lesiones por causas externas, “mal llamados ‘accidentes’” remarca el texto. El manual hace hincapié en el rol de los adultos: muchas veces estas situaciones suceden por “deficiencias de prevención del adulto”.

Sobre los riesgos en el agua para los niños, el manual de la SAP dedica varias páginas al tema. A continuación, un resumen de los puntos principales:

El agua es un riesgo a tener en cuenta, aún si es transparente y se encuentra “sin movimiento”. La SAP destaca que recipientes con agua (baldes, palanganas y piletitas inflables), donde aun con poca cantidad, un niño pequeño se puede ahogar.

“Es importante recordar que el ahogamiento es una causa de muerte y discapacidad muy común en niños menores de 3 años”, afirma la sociedad. Lo mismo sucede en la bañera, donde los niños pequeños deben tener control permanente de un adulto.

La “visión permanente” es “la medida preventiva más importante y sin costo alguno, especialmente para el caso de niños pequeños que aún no tienen ‘noción del peligro’ (hasta los 4 o 5 años”, explica la SAP. Esto implica mirar y vigilar al chico constantemente cuando está cerca o dentro del agua. “Los padres que leen, consumen infusiones o bebidas, practican entretenimientos diversos mientras sus hijos están cerca o en el agua, no pueden vigilarlos con eficacia”, remarca el manual. Y alerta: “Ante el menor indicio, aunque sea dudoso, de que un niño tiene algún tipo de dificultad en el agua, la conducta inmediata debe ser sacarlo. Jamás dilatar esta maniobra preguntando qué le pasa. Eso se hará una vez que el chico esté fuera del agua”.

DISTRACTORES

La SAP explica que hay “distractores” que pueden reducir la atención y aumentan el riesgo de ahogamiento, como el ruido o bullicio desmesurado. Fiestas o reuniones, falta de iluminación nocturna, son factores de riesgo.

Otro punto importante es no dejar en la pileta objetos que puedan llamar la atención de los pequeños. Lo más probable es que quiera ir a buscarlos.

“La supervisión de adultos responsables debe mantenerse en todo lugar donde haya un espejo de agua”, indica el manual. También es importante enseñarles a los niños algunas cuestiones fundamentales: respetar las indicaciones de guardavidas –ya sea en pileta, mar, lago, etc.-, que sepan pedir auxilio y también enseñarles a no emitir falsos pedidos de auxilio, así como evitar los “juegos de manos” en la pileta.

“Si un niño cayó al agua, el rescate debe ser realizado sin zambullidas, porque el desplazamiento de agua puede alejar al niño del lugar donde se lo vio. Es necesario entrar al agua con suavidad”, dice la SAP.

Una forma importante de prevención es que los chicos aprendan a nadar a partir de los 4 o 5 años. Esa enseñanza, remarca la SAP, debe hacerla personal capacitado. “Las enseñazas realizadas por los padres u otros familiares, en general no obtienen los resultados deseables”, afirma el manual.

Es importante tener en cuenta que “saber nadar” no significa dejar de tomar otras medidas de seguridad.

“Toda actividad lúdica acuática antes de los 4 años supervisada estrictamente puede ser beneficiosa para un aprendizaje formal y duradero. Sin embargo no garantiza que los niños pequeños puedan nadar sin ayuda en una emergencia. Recuerde enseñar a niños y adolescentes la regla de oro de todo buen nadador: jamás nadar solo y respetar las normas de seguridad”, remarca el manual.

Es que, el ahogamiento no es una causa de muerte exclusiva de los más pequeños. Las estadísticas del Ministerio de Salud indican que en 2015 de las 400 muertes por ahogamiento, 93 fueron adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años.