Con los resultados, a esperar los resultados

Empieza a ser momento de enfocarnos en gestión. En ver el impacto efectivo de las políticas públicas puestas en marcha.

Ya pasó la elección, ya tenemos los resultados aún provisorios, que sin embargo nos arrojan un resultado incontrastable. Ahora, fuera del ámbito de campaña es hora de ver resultados de gestión.

Empieza a ser momento de enfocarnos en gestión. En ver el impacto efectivo de las políticas públicas puestas en marcha.

El Gobierno siente, como es absolutamente dable pensar, que el respaldo recibido en las urnas implica el apoyo a la gestión, al despliegue de todos aquellos programas políticos, sociales y económicos que el oficialismo tiene propuestos.

Mucho se habla ahora del post a estas elecciones. De “lo que viene”, haciendo referencia básicamente a las reformas que se vienen en el ámbito laboral, fiscal, electoral, educativa. Cada una de ellas responde a intereses y necesidades distintas, todas bajo la estricta perspectiva oficialista, que sin embargo ya se anunció desde el propio Gobierno, van a ser conversadas. “Acuerdos, diálogos”.

La Argentina en su conjunto tiene muchos desafíos por delante. Algunos arrastra desde hace mucho tiempo como el diálogo multisectorial para la toma de decisiones. No obstante, Cambiemos “tiene la lapicera” y es notable que el triunfo obtenido le diera nuevas fuerzas para esta nueva etapa de toma de decisiones. Aunque sigue sin tener una mayoría que automáticamente cumpla sus deseos en el ámbito legislativo, con  lo que la obligación a negociar va a marcar el escenario, tanto como en el primer tramo antes de estas elecciones de medio término.

Sin dudas, uno de los factores centrales de la victoria oficialista a nivel territorio nacional es la “ventaja comparativa” con el anterior gobierno, el “temor del regreso”. Pero también existe la esperanza de buena parte del electorado de que el futuro del que habla el Presidente sea tan promisorio como el y su equipo sostienen.  Que la situación económica va a mejorar. “Tiene que hacerlo”. En ese sentido calo profundo el discurso que renueva cuando tiene oportunidad de hacerlo, la grieta. El pasado. La Herencia.

Las encuestas lo expresan, consultados los encuestados reconocen su actual pasar como “delicado” o en algunos casos “complejo”, responden no obstante con expectativas a futuro positivas. Las mismas que se plasmaron de manera manifiesta en el triunfo de la administración de Cambiemos el pasado domingo 22 de octubre.

 

Con el resultado de las urnas, Mauricio Macri se posicionó en un lugar prominente, sin dudas. Hasta empieza a pensar en la continuidad para 2019 donde podría eventualmente ir por su reelección o la de alguna otra imagen de su propio espacio político.

 

Cambiemos se ampara ahora en los resultados obtenidos y en la esperanza que sostienen desde el inicio de su gestión de que el desorden económico encontraría su cauce y transitaria uno más normalizado en el corto plazo. Mientras tanto, las subas que no se hacen esperar.

 

Ahora bien, los resultados de la gestión se esperan. En las próximas elecciones el ciudadano no va a seguir esperando el futuro mejor sino que va a evaluar logros concretos.

 

En 2019 cuando volvamos a las urnas se supone que la “vara” de análisis va a ser más estricta en ese sentido. Cambiemos debe mostrar resultados respecto a su gestión durante su mandato, sea que esté o no presente la misma polarización de estas elecciones como la de 2015, con la imagen de Cristina como contrapartida al oficialismo, o el Peronismo encuentre su conductor, el reloj comenzó a funcionar ahora descontando las horas para manifestar el juicio sobre lo hecho y el impacto de lo hecho en estos 4 años.