Complejo panorama, Diciembre

Reiteramos un concepto que lamentablemente pinta el panorama político que sostenemos en nuestro país: Complejidad.

Intentar desentrañar lo que tenemos en contexto hoy se vuelve difícil, no obstante este es un humilde intento de hacerlo, para arrojar algo de luz en este ámbito, o solo para invitar a la reflexión.

Con la discusión sobre las reformas, del paquete de reformas que deben tratarse en el Congreso, enviados por el oficialismo al mismo para tal fin, ayer tuvimos un capitulo para ver un “botón de muestra” de la complejidad.

Se discutió en el anexo del Congreso, ubicado al costado del Edificio, sobre la calle Rivadavia, donde se reúnen las Comisiones para tratar los temas previo a “bajarlos” al recinto donde deberían votar para sostener o desestimar los proyectos, la Reforma previsional. Esta que generó todo tipo de cuestiones. Reproches, acusaciones cruzadas.

Solo abundan en golpes bajos, chicanas y violencia, dejando de lado un debate que si bien la cuestión de fondo ya estaría acordada con los gobernadores (excepto Rodríguez Saa) hubiera sido al menos interesante escuchar las campanas contrapuestas, los argumentos de ambos, los que defienden la reforma y los que no. No hubo, una vez más, debate de ideas.

Y una vez más el oficialismo no consigue instalar, a juzgar por las repercusiones que dejaron los hechos de ayer, de manera efectiva el mensaje claro de lo que para ellos es una reforma que traería beneficios al sector, a futuro.

Lo inmediato gana la partida y lo que le sucede al bolsillo no implica grandes beneficios hoy. Quizás sea nuestra mirada no acostumbrada a pensar en el largo plazo, tal vez sea nuestra recurrente necesidad de estar mejor, lo cierto es que se trata de un sector que debería recibir buenas noticias, no como esta.

Lo que quedó o deberíamos tener claro de lo ocurrido es que objetivamente ambos, oficialismo y oposición tienen parte de razón.  Y ninguno puede arrogarse el haber dado suficiente a los jubilados.

Ayer todo terminó siendo una discusión política de baja calidad, el lanzamiento de acusaciones en vez de la explicación seria de lo que se trata. En el medio siempre los mismos, intentando entender los cambios propuestos.

Además, la incertidumbre, no solo por cual sea “el beneficio” de los cambios sino también por lo que algunos especialistas en derecho constitucional ya se animan a plantear será la llegada de nuevos juicios (del sector al Estado) por la “inconstitucionalidad” de lo que propone el cambio de fórmula, que sería, como apuntan quienes están en contra de la medida, una quita efectiva en lo que deberían percibir de aumento el año que viene los jubilados.

¿Era momento de hacerlo? ¿No podían pensar en otro sector para realizar “el ajuste”?

Cargado diciembre, como era de esperarse tras el anuncio del paquete de reformas que solicitaba el Presidente se someta a discusión. Envalentonados un poco por la gracia de la “victoria” de octubre, mostrando el despliegue de sus fuerzas con mayor optimismo, pensando decididamente en 2019 y la renovación, sin temor al cambio en la composición de las Cámaras,  con cierta confianza en la gestión de las negociaciones con los mandatarios provinciales y con algo de ayuda de los medios de comunicación que eligen hoy mostrar ciertas cosas y “omitir” otras, lo cierto es que evidentemente falta voluntad política y diálogo serio. Falta verdadera comunicación. Sobran discursos que solo persiguen ahondar aún más en “la grita” y en el medio, siempre pierden los mismos, nada nuevo.  

En la calle, como es costumbre sobre todo de “Diciembre” las manifestaciones en contra de los cambios, en el recinto espera un nuevo capítulo de esta historia que demuestra mucho de “show” y poco de explicaciones para una de las reformas que se aprobaría finalmente y seguramente el próximo año vamos a seguir hablando de su alcance, su puesta en marcha y resultados.

Lo que tenemos hasta el momento nos indica que o no entendemos la mirada con “previsión de futuro”. No llegamos a comprender la mirada del oficialismo con esta jugada, porque no la explican eficientemente o porque simplemente es más profundo de lo que roza el entendimiento de la ciudadanía y el sector del que se trata, o bien los detractores de la reforma tienen razones válidas para instalar la noción de perjuicio sobre el dinero de nuestros jubilados. Como sea, reitero, habrá que esperar y evaluar los resultados. Después de todo, este Gobierno juega con su potencial reelección y en nuestro país siempre todo puede cambiar.