Cómo elegir un servicio de almacenamiento en línea

Los servicios de almacenamiento en Internet ya son parte de la vida cotidiana de la mayoría de los usuarios de tecnología. Hace unos años había que dedicar largos minutos a explicar el concepto de la Nube y sus beneficios para el usuario final; hoy, en cambio, estos servicios remotos son utilizados diariamente por cientos de millones de personas que buscan respaldar sus datos en una plataforma de confianza.
Actualmente un usuario de PC o smartphone genera cientos de MB de información de forma semanal, ya sea a través de archivos laborales o fotografías y videos capturados en el hogar. En un teléfono, las opciones de almacenamiento, que van en su mayoría de los 16 GB a los 64 GB, pueden llegar a quedar “cortas”, por lo que una buena opción es contemplar el uso de un servicio que permita guardar todo este material para luego poder acceder al instante en cualquier momento y lugar (siempre que se cuente con una conexión a Internet).
Por fortuna, existen varias opciones recomendables en el mercado. Es común que se ofrezcan opciones sin costo con almacenamiento limitado (suficiente para guardar fotografías importantes y otros archivos de interés) y variantes pagas que expanden los gigabytes disponibles y agregan distintas opciones de seguridad y gestión de archivos.
A la hora de elegir una opción, es importante tener en cuenta distintos parámetros. En primer lugar, hay que tener en claro que se quiere almacenar. Para la mayoría, las opciones gratuitas, que oscilan entre los 2 GB y los 10 GB de capacidad, son más que suficientes. Aquellos que generen mayor volumen de archivos y quieran despreocuparse por el almacenamiento interno utilizado, pueden optar por versiones pagas, que varían de acuerdo al almacenamiento y las opciones extra disponible. También hay que contemplar si esta tecnología será utilizada en el ámbito corporativo; en ese caso, existen planes diseñados específicamente para este tipo de clientes, con soluciones hechas a la medida y mayores opciones de las que puede disponer un usuario normal.
Por último, hay que chequear que el servicio esté disponible en todas las plataformas que utilicemos: Windows, Mac, iOS y Android, por solo nombrar las más populares. Esto garantizará que lo que se suba a ese disco remoto quedará accesible desde cualquier lugar. Hay que tener en cuenta que, en la mayoría de los servicios, si se deja de pagar por un plan, el contenido subido seguirá en la Nube pero no se podrá compartir o descargarlo. En cambio, si se pasa a un plan de menor capacidad, el material excedente a esos GB no estará disponible para ser compartido o trabajar con él y solo se podrán agregar nuevos archivos cuando el resto sea descargado.