Cambio: Sabor a Poco

La mala comunicación y la falta de previsibilidad en política son errores que pueden resultar muy caros en términos de costos políticos, de imagen, de poder. Cambiemos aun no lo ha entendido.

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Sin dudas el tema “Correo Argentino S.A” ha sido uno de los frentes más difíciles para el Gobierno Nacional. No podemos negar que Cambiemos, desde su asunción, ha sorteado obstáculos en los que siempre sobrevuela el rumor de la debilidad casi mortal de la gestión y han sabido sostener el apoyo ciudadano. En este caso ha sido diferente.

Ya pesa sobre el Presidente sospechas por el conocimiento de los “Panama Papers”, causa que sigue en proceso de investigación, así como el caso Arribas donde la sospecha de corrupción no ha podido ser subsanada aun. Y aunque es real que las sospechas no significan sanciones judiciales, porque deben comprobarse los delitos de manera efectiva en la justicia, las sospechas si tienen la capacidad de debilitar la figura del poder.

Cambiemos asumió un mandato gracias – en buena parte- a los enunciados con los que se presentaba, la lucha contra la pobreza, el narcotráfico y la corrupción fueron pilares de las propuestas de campaña. Sobre la pobreza, ya vimos que debemos esperar “20 años” según la perspectiva de Macri, pero sobre la corrupción suena difícil verlos como los detractores mientras las sospechas y acusaciones recaen sobre ellos mismos.

No haber previsto la situación que se volvería polémica en tanto se trata de la familia del actual Presidente es cuanto menos de inexpertos, ingenuos, falta de política.

“Nunca fue un tema político para nosotros” –dijo Gabriela Michetti, Vicepresidenta de la Nacion. Ahí está el error. El Presidente no quiere operar como un líder político clásico, intenta modificar los estilos a los que estamos acostumbrados, pero hay que tener en cuenta la sociedad en la que quiere implementar el mentado “cambio”, por ello, no bastan las buenas intenciones o las excusas, es necesario mucho más que el discurso.

Se puede entender que necesariamente debían llegar a un acuerdo con la empresa que concesionaba el Correo Argentino, dada la licuación de los recursos que han hecho ya que el dinero que debían –la deuda- fuera dilatándose y resulte todo el proceso de pago extendido en detrimento de la oportunidad del Estado de recibir lo que le corresponde.

Podemos entender que actuaron en función de las normas que rigen para los casos de quiebra y el proceso posterior a la misma. Lo que no se explica es cómo no vieron que esto sería una situación problemática y polémica dado el involucramiento directo de la familia Macri (la familia del Presidente) en el entramado. No cuidaron la imagen del Presidente, la situación fue oportunamente aprovechada por la oposición y la política necesariamente se coló en todo, como es costumbre argentina. Esa que intentan erradicar, la misma que no tiene perspectivas de cambio.

Las explicaciones naturales de ello tienen que ver con la mirada de sospecha puestas sobre las gestiones de gobierno. Los ciudadanos estamos atentos a lo que sucede en un ámbito del cual estamos mal acostumbrados a recibir malas noticias. Esta es la circunstancia que hay que cuidar, que ninguna gestión debería pasar por alto. Si se hubieran adelantado en dar las explicaciones, si hubieran salido a dar respuestas ni bien surgido el rumor, hablando del proceso de negociación, de la situación de posible quiebra y concurso de acreedores. Si hubieran pensado en política, en la política de nuestro país, la situación podría haber sido salvada. La imagen sería tal vez distinta a la que hoy tiene una gestión que se envolvió entre su propio discurso y las respuestas que tardan en llegar.

El sabor a poco queda en el inconsciente colectivo, a pesar de los argumentos y explicaciones que puedan llegar a dar y quizás a convencer a quienes en pocos meses seremos electorado y estaremos frente a las urnas una vez más para elegir nuestro destino.