BRASIL. Temer ante otra grave denuncia

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El presidente brasileño, Michel Temer, espera salir airoso  cuando el Congreso analizará si se le abre o no una causa a partir de la denuncia de la Procuraduría que lo acusó de encabezar una “gavilla” que recibió 175 millones de dólares.

 

Circularon rumores sobre una fractura en el bloque de diputados oficialista, que alimentaron las especulaciones sobre un plan para suceder a Temer.

 

El mandatario mantuvo reuniones con sus principales aliados para ajustar la estrategia frente a esta nueva denuncia presentada el mes pasado, ya que en junio había sido imputado por “corrupción pasiva”.

 

Uno de los hombres del círculo áulico de Temer, el diputado Darcisio Perondi, aseguró hoy que el mandatario está “tranquilo” ante la sesión de este martes en la Comisión de Constitución y Justicia de la Cámara baja.

 

“No acepto que se hable de república bananera” señaló hoy Perondi, cuando se le preguntó si Temer estaba “comprando” a diputados para que le garanticen la impunidad.

 

Se aguarda que el martes sea presentado el parecer del instructor de la Comisión de Constitución de Justicia, a quien le corresponderá determinar si se hace lugar a la acusación de la Procuraduría y, de ser así, se concede bandera verde para que se inicie un juicio en el Supremo Tribunal Federal.

 

En tal hipótesis Temer tendrá que ser suspendido del cargo, una medida que significaría prácticamente el fin de su mandato, y el inicio de una gestión “puente” a cargo del jefe de Diputados, Rodrigo Maia, a quien le corresponde asumir la Presidencia según lo determina la Constitución.

 

El diputado Perondi subrayó que el mandatario mantiene un “diálogo fluido” con los parlamentarios, lo cual es “algo natural en toda democracia”.

 

En efecto Temer cuenta con una base amplia de apoyo en el Legislativo, tal como lo demostró en agosto cuando Diputados rechazó la primera denuncia de la Procuraduría.

 

El congresista Perondi afirmó hoy que Temer “seguramente” volverá a salir airoso ante esta nueva imputación que lo caracterizó como el líder de una “organización delictiva” que cobró 175 millones de dólares de sobornos pagados por grandes empresas como el frigorífico JBS y la constructora Odebrecht.

 

Perondi cargó contra el procurador Rodrigo Janot, autor de la pieza acusatoria, al que calificó como un “antipatria”.

 

Al contrario de lo asegurado por Perondi, algunos comentaristas escribieron este lunes que el mandatario enfrenta una escenario incierto.

 

Ocurre que la popularidad de Temer cayó a índices inéditos, del 3 % según la consultora Ibopa y el 5 %, según Datafolha, y este rechazo del público es un dato leído con preocupación por los legisladores.

 

Algunos columnistas entienden que aquellos diputados que voten por la obstrucción del juicio a Temer pagarán un costo político en las elecciones de 2018.

 

De tal suerte que habría crecido el número de parlamentarios que comenzaron a vacilar sobre un nuevo apoyo a Temer, a quien ya le salvaron la vida política en agosto.

 

Mientras decenas de congresistas comenzaron a evaluar si le dan su aval a Temer, hubo reuniones con el jefe de Diputados, Rodrigo Maia, un aliado clave de Temer.

 

En esos encuentros con Maia se habría analizado la posibilidad de no renovar el aval a Temer, dejar que sea procesado, y abrir paso a un gobierno de transición.

 

Ese escenario, el del desplome de la base aliada y el respaldo a Maia para que asuma la Presidencia, es el menos probable. No obstante lo cual se trata de una posibilidad que comenzó a ganar cuerpo y en un ambiente político tan volátil, nadie se anima a descartar por completo que Maia se convierta en el sucesor de Temer.