BRASIL. Guerra en Rio aleja a turistas extranjeros

Carros blindados en Copacabana y combates cotidianos en las favelas: la guerra en Rio de Janeiro afectó la imagen de la capital turística brasileña que recibirá menos visitantes del exterior.

 

Este verano el 20% de los turistas que arriben Río de Janeiro serán extranjeros, mientras en la temporada anterior ese grupo representó el 40% de los visitantes, según la proyección elaborada por la Asociación Brasileña de la Industrias de Hoteles.

 

“La violencia en Rio de Janeiro ha inhibido mucho a los gringos que pensaban venir” a pasar el Año Nuevo o sus vacaciones escribió este lunes el diario O Globo.

 

Los asesinatos cotidianos enlodaron la “postal” de la ciudad que es origen de noticias cotidianas de impacto mundial relativas a la “guerra de baja” intensidad que libran narcos y policías, una realidad que no es ajena a los turistas.

 

Una ciudadana española fue muerta de un tiro en octubre pasado en la favela Rocinha, ubicada en la zona sur de la ciudad, mientras realizaba una visita organizada por una agencia especializada en recorrer comunidades “pacificadas”.

 

En los últimos años los tiroteos habían sufrido una baja en las favelas debido a la implantación de la Unidades de la Policía Pacificadora (UPP), pero debido a la crisis el gobierno recortó los recursos para esos puestos.

 

Con el repliegue de las UPPs y el descontento de parte de la tropa policial, que recibe sueldos atrasados, el narcotráfico retornó a esas comunidades donde se vive en estado de guerra casi permanente.

 

En febrero una turista argentina fue asesinada en una favela del centro carioca, la misma zona donde pocos meses antes fue ejecutado un viajero italiano.

 

En Rio ya comenzaron los preparativos para el “Reveillon” del próximo 31 de diciembre cuando se estima que cerca de 2 millones de personas se volcarán a las playas de Copacabana, Leblon, Ipanema, entre otras.

 

La gobernación y la alcaldía de Rio decidieron blindar los principales puntos turísticos a la Ciudad Maravillosa para lo cual suspendieron los francos de los agentes policiales en vísperas del Año Nuevo.

 

El jefe de la policía, Wolney Días, anunció que serán instaladas torretas junto a la playa para reforzar los controles además de la realización de un patrullajes para evitar atracos o conocidos “arrastrones” en los que decenas de maleantes se lanzan simultáneamente a la playa donde asaltan a los bañistas.

 

“La población puede esperar que la policía hará todo para permitir un Reveillon más seguro” afirmó el coronel Días.

 

Los servicios de inteligencia policiales no descartan que la “guerra” en curso en la favela Rocinha puede tener su reflejo en las playas cariocas.

 

Rocinha, con cerca de 100 mil habitantes, y otras populosas favelas como Pavao-Pavaocinho, se encuentra a pocas cuadras de las playas más famosas de la ciudad.

 

La situación en esas comunidades es tan explosiva que hace cinco meses el presidente brasileño, Michel Temer, envió más de 8.000 efectivos de las Fuerzas Armadas para restablecer la “ley y el orden”, un objetivo que aún no fue alcanzado.

 

Ante ese cuadro alarmante militares y policías reforzarán los patrullajes en el entorno y dentro de Rocinha donde volvió el clima de guerra luego de cinco veranos de “tregua” entre las bandas de narcotraficantes.

 

Además del despliegue de la Tropa de Choque y del Batallón de Operaciones Especiales serán movilizados policías que cumplen actividades burocráticas.