Arrancó el Carnaval en Río con críticas a la corrupción y fuertes burlas a Michel Temer

Es un indicio de la crispación social del país. El presidente fue mostrado por una escola do samba como un vampiro. La clase política, blanco de todos los reproches.

Es una novedad en el evento más célebre de Brasil y marca la crispación social por la crisis que atraviesa el país. Las mayores escuelas de samba de Brasil encandilaron el Sambódromo, en la noche inaugural del Carnaval en Río de Janeiro, con fuertes reclamos políticos. Había carrozas que se burlaban del alcalde local, el evangélico Marcelo Crivella, por recortar las subvenciones a los desfiles u otras que tenían por foco al presidente Michel Temer, al que mostraban como un “vampiro” por su programa de reformas neoliberales. La primera noche de las escuelas de samba se desarrolló así bajo el signo de la protesta contra la corrupción, pero todo hacía presagiar que el tono no decaería hasta el último desfile.

Este domingo, más de 72.000 espectadores vibraron hasta el alba bajo un calor sofocante al ritmo de percusiones ensordecedoras de las siete escuelas principales del “grupo especial”, la élite de la samba, que cuenta con un total de trece. Pero más allá de las plumas, las lentejuelas y la sensualidad exacerbada, el “espectáculo más grande de la tierra”, según lo llaman los cariocas, encarnó también la protesta de una población exasperada por la violencia y por la corrupción. Y aunque el carnaval se concibe como un paréntesis destinado a olvidar los problemas cotidianos, algunas escuelas de samba aprovecharon para mandar mensajes políticos.

Cada procesión alinea unas 3.000 personas, ataviadas de las maneras más insólitas, que recorren la pista de 700 metros, flanqueadas por tribunas con unos 70.000 espectadores que ovacionan el paso de enormes carrozas alegóricas, coronadas por mujeres cubiertas principalmente por plumas y lentejuelas. Cada carroza pone en escena una temática (un “enredo”) relacionada con temas históricos o culturales, a menudo con ácidas críticas sobre la situación de violencia que vive Río y contra la corrupción de los políticos que gobiernan Brasil.

Está previsto que el presidente Temer, el gobernador del estado de Río, Luiz Fernando Pezao, y el alcalde Crivella no asistan a la celebración de dos días. Los desfiles al ritmo del samba solían ser un imán para los políticos antes de que comenzara una amplia pesquisa por corrupción en el país en 2014. Brasil tendrá elecciones presidenciales en octubre y los resultados son difíciles de predecir en una sociedad polarizada. El líder en las encuestas es el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, pero enfrenta un creciente riesgo de ser arrestado en cuestión de semanas por en una causa por corrupción.

Sin embargo, el político más criticado en Río ha sido el alcalde. Mangueira, una de las escuelas de samba más populares de la ciudad, preparó una carroza que muestra un trasero de plástico con el nombre de Crivella en él. Desde que asumió el puesto el año pasado, el obispo evangélico convertido en político ha recortado los fondos de la ciudad para las escuelas de samba y ha evitado asistir al evento. En una camiseta popular entre los espectadores se leía anoche: “El Carnaval echará fuera al Crivella dentro de ti”. También se han usado aretes, diademas y mantas para protestar contra el alcalde.

El desfile de la escuela Mangueira se tituló “Con dinero o sin dinero me divierto” y proclamaba provocativamente: “Pecado es no divertirse en el carnaval”, en su presentación en el Sambódromo en la madrugada de este lunes. Sobre una de sus carrozas aparecía la figura de Crivella con una soga al cuello como un Judas, el muñeco de trapo que se hostiga en Semana Santa en algunas fiestas populares. Otra de las carrozas exhibía una representación del Cristo Redentor con una pancarta que rezaba: “El alcalde no sabe lo que hace”.

“Es nuestra respuesta a este alcalde que corta nuestro presupuesto y trata de minar nuestra felicidad”, explicó a la prensa Helton Dias, uno de los miembros de Mangueira.Tras agrias polémicas, Crivella adoptó un tono más conciliador y admitió que la celebración, que atrae a más de un millón de turistas y genera más de 1.000 millones de dólares, podría “devolverle el optimismo” a la ciudad.

La escuela de samba Beija-Flor comparará en la última jornada el ambiente político de Brasil con Frankenstein, en referencia a las profundas divisiones e intolerancia a las diferencias que hay en el país.

La actitud contra el sistema político también se ha visto en los disfraces y en las fiestas callejeras en todo el país desde que el Carnaval comenzó el viernes.

Las normas de seguridad fueron reforzadas y los conductores de las carrozas deberán someterse, por primera vez, a pruebas de alcoholemia.

Pero la seguridad no es un tema específico del Sambódromo. Unos 17.000 policías fueron desplegados en la ciudad, que vive una ola de violencia centrada en la guerra que opone a bandas de narcotraficantes en las favelas, con aparatosas operaciones militares para tratar de recuperar el control de la situación.

Se percibe un tono antisistema en las celebraciones del Carnaval de este año. El espectáculo cerrará este martes a la noche con el desfile de otras seis escuelas y comparsas con acento político, como la escola Beija Flor, que anuncia una carroza inspirada en Frankenstein con reflexiones sobre desgracias como la corrupción, la violencia y la intolerancia.