Argentina ¿podría haber sido Venezuela?

Pervive la crisis en aquel país y renueva hoy, no sin sesgo, en campaña, aquel debate.

¿Por qué se compara la situación del país hermano a la de nuestro país? La equiparación fue un elemento de convocatoria al voto en contra del kirchnerismo en 2015. Pervive la crisis en aquel país y renueva hoy, no sin sesgo, en campaña, aquel debate.

Hacer elucubraciones en base a hechos contra fácticos es por lo menos polémico. Argentina no es Venezuela. Tuvimos casi “relaciones carnales” con el chavismo y de manera -deliberada o no- algunas políticas similares a las ejecutadas por aquel gobierno, emuladas por el nuestro, en nuestro territorio, pero en 2015 se podría decir que se “desactivó” esa posibilidad.

Venezuela se desangra en medio de la crisis que afecta al ámbito político directamente y ha avanzado al plano social y económico al punto extremo de la solicitud de la ciudadanía (y de la oposición) de ayuda humanitaria dadas las graves faltas que padecen. Alimentos, medicamentos y también de orden y paz social, con el consecuente cambio de gobierno. Son dos posiciones enfrentadas de manera tajante donde ninguna parece dar pasos en post del dialogo. No hay punto medio entre ambas.

El domingo 30 de julio se llevó adelante -en medio de esta grave crisis- la elección constituyente, por medio de la cual Nicolás Maduro intenta llevar adelante la modificación de la Carta Magna de 1999.

La oposición no presentó candidatos para dicha elección, con lo cual dejó el camino libre al gobierno para el dominio de la Asamblea que se constituiría a fin de analizar las modificaciones.

Hubo represión, un saldo de heridos y muertos que escapa y va más allá de la discusión que se plantea en el título del presente escrito.

Si Argentina hubiera seguido los pasos de Venezuela es hoy incomprobable, no sucedió y en todo caso es un debate insulso aunque parece oportuno para reavivar el “temor” al regreso del “pasado” en esta campaña en la que todo puede ser “usado en contra”.

Lo que debería estar en discusión es cómo brindar la ayuda y apoyo necesarios para un país que necesita y clama por la paz.

¿Podemos tener una mirada objetiva al respecto? La situación es grave, miles de venezolanos se exilian a fin de escapar de ella. Las familias se dispersan buscando otros horizontes donde encontrar bienestar, lejos de las fronteras de sus tierras. Nada puede ser más doloroso que ese resquebrajamiento social.

La oposición se encuentra dividida acerca de participar o no en las próximas elecciones previstas para diciembre de este año, las regionales. Para una parte es la oportunidad de disputarle el poder a Maduro, mientras que la otra cree que el fraude y la ilegitimidad no van a estar ausentes de esa convocatoria, con lo cual plantean para qué participar.

El Presidente venezolano dice abrir el espacio para la disputa del poder, mientras está en duda la calidad democrática del juego electoral y el propio ejercicio del poder en sus manos.

Buena parte de la Comunidad Internacional desconoce la elección del domingo, ¿Qué podría seguir a esto? Que Venezuela rompa relaciones con los países que desconocen e invalidan el desarrollo de las elecciones junto con la propia institucionalidad de los resultados de la misma. La oposición continúa con el reclamo de elecciones y el pedido internacional de asistencia en ellas. Puede incluso ahondar en la proclama de erigir sus propias instituciones, sumando así a la división del país y la constitución de un Estado paralelo.

El Gobierno de Maduro se declara antiimperialista pero no deja de depender de los demás países (importaciones y exportaciones), con quienes si rompe relaciones podría aumentar la crisis económica que ya lleva cuatro años de recesión. Aumentando el conflicto que parece no tener salida.

Conviven dos Venezuelas en un territorio en donde la escalada de violencia demuestra no cesar, donde la muerte y los heridos están a la orden del día. El desafío interpela a la Comunidad Internacional (entiéndase todos los Estados del mundo, sujetos al Derecho Internacional) a emitir una decisión al respecto, a buscar mediar entre las dos venezuelas para buscar un camino a la paz, no ya el simple pronunciamiento o discurso de acompañamiento, sino acciones efectivas.

No deberíamos estar dando debates que no nos llevan a ningún lugar. Mientras, Venezuela espera.